Descubriendo la obra de Gustav Klimt

Publicado por Ricardo Criado el 31/10/2017. Categoría: General

LAS TRES EDADES DE LA MUJER
Tamaño: 1,8 m x 1,8 m, óleo sobre lienzo.
Período: Modernismo, se exhibe en la Galería Nacional de Arte Moderno de Roma, Italia.
Fecha de creación: 1905
Género: Alegoría

El cuadro, exhibido por primera vez en la Exposición de Arte de 1908 presenta tres mujeres de tres edades distintas con un campo de figuras circulares de distintos colores detrás en el que se pueden ver imperfectas elipses doradas y negras, recordando al fondo de los mosaicos bizantinos de Ravena que tanto inspiraron a Klimt y haciendo alusión a su fascinación por la microbiología.

La obra presenta a una madre con su hija en brazos de frente y en primer plano. Existe una armonía entre ambas y el gesto de la madre apoyando su cabeza sobre la de su hija (ambas con los ojos cerrados) transmite ternura; además el rostro de la madre y la iluminación le otorgan una sensación de plenitud.

La tercera mujer es una anciana, su figura desnuda y oscura, de costado, y su rostro cubierto por su cabello con su mano izquierda en su cara dan una sensación de decadencia y soledad.

Con las tres mujeres la artista refleja las tres etapas de la vida: el nacimiento, la madurez y la senectud. 

Para la figura de la anciana Klimt se inspiró en la obra “La Belle Heaulmière” (la bella armera) de Auguste Rodin, un escultor francés al cual admiraba.

 

MUERTE Y VIDA
Tamaño: 1,78 m x 1,98 m
Fecha de creación: 1908–1910
Género: Alegoría
Materiales: Cañamazo, Pintura al aceite
Períodos: Modernismo, Arte moderno, Simbolismo y Vida

La temática de la obra ahonda en la preocupación del pintor por la vida y la muerte, que fue especialmente recurrente al final de su vida, y que transmitió a otros pintores de la época como Shiele o Munch, que hicieron de este tema su principal obsesión a lo largo de sus respectivas carreras.

A la izquierda de la obra: La Parca. Una figura que representa la muerte y que amenaza a las figuras que componen el grupo de la derecha. Está envuelta en un sudario de color oscuro decorado con cruces. Su cabeza de calavera y portando un objeto que podría identificarse con una guadaña le delatan, así como los colores violetas, indicativos de su función e intenciones.

La figura mira fijamente al grupo que permanece indiferente a su presencia y que algunos estudiosos han querido interpretar por su forma entrelazada como una representación del baile de la muerte, una danza de los muertos.

Esta ausencia de relación entre el grupo de personas y la figura de la muerte es, junto a la lúgubre sonrisa de la calavera, el elemento que mayor tensión genera en el espectador que asiste impasible al avance de la misma desde un entorno de colores oscuros hacia la luz, que es donde se encuentran las figuras y que de momento todavía se nos muestra con colorido, quizá sólo de momento.

Algunos estudiosos de la obra de Gustave Klimt han señalado que esa diferencia tan marcada no hace sino ahondar en el verdadero tema de la obra: el antagonismo entre la vida y la muerte. Una muerte que llega para todos de forma inexorable y que transcurre de forma lenta y parsimoniosa durante toda la vida.

Apreciamos la maestría del pintor en el delicado y detallista dibujo que muestra en las figuras y en los fondos que, aunque parcialmente desdibujadas y difusos, consigue representar entornos que parecen ensoñaciones y mundos fantásticos.

Gustav Klimt nació el 14 de julio de 1862 en Baumgarten, Viena; sufrió un ataque de aplopegía el 11 de enero de 1918, falleció días mas tarde, concreta mente el 6 de febrero de 1918 en Viena.

 

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